QUITO, Ecuador.— Investigadores identificaron en el sur de Ecuador una nueva especie de rana venenosa que, pese a su diminuto tamaño, sorprendió a la comunidad científica por presentar una característica poco común: dos poblaciones de la misma especie muestran diferencias muy marcadas en su coloración.
La especie fue denominada Excidobates perplexus, un nombre derivado del latín perplexus, que significa “desconcertante”, “perplejo” o “confuso”. La denominación hace referencia precisamente al enigma que representaron para los científicos los ejemplares encontrados en dos zonas del país.
La nueva rana mide entre 15.1 y 18.3 milímetros de longitud y pertenece al género Excidobates, un grupo de ranas venenosas cuya diversidad todavía no se conoce por completo. La especie fue descrita científicamente en 2026 y actualmente se conocen dos poblaciones, ubicadas en la cuenca del río Paute y en la Cordillera del Cóndor.
Uno de los aspectos que más llamó la atención de los investigadores fue la diferencia visual entre las poblaciones.
Los ejemplares encontrados en Sopladora, en la cuenca del río Paute, presentan un dorso negro cubierto por una intensa coloración escarlata. En los flancos y el vientre muestran un patrón reticulado rojo sobre un fondo oscuro.
En contraste, la población localizada al norte de la Cordillera del Cóndor presenta una apariencia completamente diferente: su dorso es verde, con manchas amarillas irregulares, mientras que el vientre es amarillo y presenta patrones oscuros.
Las diferencias fueron tan evidentes que inicialmente los científicos consideraron la posibilidad de que se tratara de dos especies distintas.
Sin embargo, los investigadores realizaron un análisis que combinó características morfológicas, genéticas, acústicas y ecológicas. Los resultados demostraron que, pese a sus diferencias externas, ambos grupos pertenecen a la misma especie.
“La distancia genética entre las dos poblaciones conocidas es de apenas 0.6–0.7 %”, explicó el Instituto Nacional de Biodiversidad (Inabio).
Las dos poblaciones se encuentran separadas por aproximadamente 65 kilómetros, una distancia relativamente corta que, sin embargo, coincide con una notable diferenciación en su apariencia.
Excidobates perplexus habita principalmente en bosques maduros y bien conservados, donde existen árboles que pueden superar los 15 metros de altura, numerosas quebradas y una importante presencia de bromelias, helechos y otras plantas epífitas.
A diferencia de otras especies de anfibios que pasan buena parte de su vida en el agua, esta rana tiene hábitos principalmente terrestres.
Los machos emiten sus vocalizaciones escondidos debajo de troncos, entre la hojarasca o cerca de las raíces de árboles grandes. Su canto es muy breve y constituye otra de las características que ayudaron a los investigadores a diferenciarla de especies relacionadas.
La nueva especie también está relacionada evolutivamente con Excidobates mysteriosus, una rana venenosa descrita anteriormente en Perú.
Aunque la identificación de una nueva especie representa un avance para el conocimiento de la biodiversidad ecuatoriana, los investigadores alertaron que Excidobates perplexus enfrenta amenazas importantes.
Una de las mayores preocupaciones se concentra en la población de la Cordillera del Cóndor, cuyo hábitat se encuentra dentro de áreas concesionadas para actividades mineras relacionadas con la extracción de cobre, oro y molibdeno.
La transformación y pérdida del bosque podrían reducir todavía más el espacio disponible para una especie cuya distribución conocida es muy limitada.
A esta amenaza se suma la captura ilegal para el comercio de fauna silvestre. Las ranas venenosas, debido a sus llamativos colores y pequeño tamaño, pueden ser buscadas por coleccionistas y comercializadas ilegalmente.
Por estas razones, los autores del estudio recomendaron que la especie sea evaluada para su posible inclusión en la categoría de En Peligro Crítico (CR) de la Lista Roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN). Esta recomendación deberá ser evaluada por las autoridades y organismos correspondientes.
El hallazgo de Excidobates perplexus también pone de manifiesto la enorme diversidad de anfibios de Ecuador. El país alberga cientos de especies de este grupo y continúa siendo escenario de nuevos descubrimientos científicos.
Para los investigadores, el caso de esta pequeña rana demuestra que la apariencia externa no siempre es suficiente para determinar las relaciones entre especies. Dos poblaciones pueden desarrollar características físicas muy diferentes y, al mismo tiempo, mantener una distancia genética suficientemente pequeña como para pertenecer a una misma especie.
El descubrimiento, sin embargo, plantea una preocupación adicional: conocer una especie también significa reconocer las amenazas que enfrenta.
En el caso de Excidobates perplexus, los científicos consideran que proteger los bosques donde vive será fundamental para evitar que una especie recién incorporada al conocimiento científico desaparezca antes de que se pueda comprender completamente su historia evolutiva y su papel dentro de los ecosistemas del sur de Ecuador.